una larga siesta
sobre el burnout laboral, una ola de calor y los veranos que pasamos pintando
En mi idea de ser una persona productiva siempre se encuentra presente madrugar. Si es posible, intento que no sea después de despertarse de una pesadilla a las cuatro y cuarenta de la mañana y sin pasar un rato deambulando por casa preguntándote en qué momento se rompió tu cerebro mientras las primeras horas del día tiñen de azul la habitación.
Utilizo ese tiempo especialmente para escribir: relatos, fanfiction, poemas o cualquier texto en realidad que me ayude a conocerme mejor. Morning pages1, or so.

Se supone que es el momento del día donde todavía no hemos absorbido información de fuera y que lo que producimos es más honesto, con menos ruido. A mí me gusta porque es una franja horaria donde el mundo todavía no exije cosas de mí y puedo dedicarme a solamente existir, a estar en mi mesa entre sonidos de teclas y el aroma del primer café del día. En invierno es más agradable porque todavía suele estar oscuro. En verano, en cambio, parece que la luz del día se lanza sobre ti sin tregua. Y de momento, despertarme temprano tampoco ha hecho que desayune mejor.
Vuelvo ahora a estar escribiendo un poco antes del trabajo. En estos días ha venido una ola de calor sofocante que me ha anestesiado: no tengo ganas de hacer nada y el ritmo de mi cabeza se ha ralentizado. Para rellenar las horas he vuelto a ver películas veraniegas2 que capturan la esencia de un verano amable y que me hacen añorar profundamente tener una terraza o patio. Confío en que todo eso regresará.
Mientras no dejan de crecer los incendios ayer pasé más de dos horas tendida en la cama. Desde que me incorporé de las vacaciones no he vuelto a sentirme en mi lugar. Antes no dormía siestas, hasta que empecé a estar demasiado cansada o demasiado triste. En esa época eran en realidad la misma cosa, pero a lo largo de los años se han separado en eventos diferentes.
Empecé a verlas como una forma de reparar al cuerpo después de un día de trabajo. Fui un poco más comprensiva con mi ritmo. Sigo tomándome mis pastillas, trato de alimentarme decentemente, y dedico un tiempo diario a conversar con mi familia.
Mi médico va a estar encantado cuando regrese a la consulta en septiembre y siga estando permanentemente agotada después de tres años haciendo ajustes de tratamiento. Pero yo soy positiva. El verano terminará, el letargo no durará siempre, y volveré a tener energía para seguir buscando un sitio en el mundo donde encajar. Escucho canciones alegres con la esperanza de creérmelo yo también.
Dado que tenía que cambiar ese estado de ánimo hice una pausa de las películas-verano y vi Look Back,3 película que plantea un sencillo ¿por qué dibujo? Nos encantan el proceso artístico y el crecimiento personal.
Cuando era adolescente nos pasamos un verano entero practicando en casa para entrar en la escuela de arte, y aunque en realidad fueron solo un par de semanas yo las sentí como una estación completa, porque teníamos tantas ganas que se expandían y lo ocupaban todo. Esta es una de esas cosas que por más que dibuje y escriba nunca podría explicar por completo. Nos gustaba dibujar y queríamos seguir haciéndolo, aunque nadie nos lo fuese a prohibir realmente. Queríamos aprender a hacerlo mejor. Teníamos un objetivo que perseguir pero lo más importante era que creíamos que alcanzar ese objetivo era posible. Teníamos, al fin y al cabo, todas las horas del mundo por delante.
Sigo conservando todas las cosas que hicimos durante esos años de creatividad. Las miro con nostalgia como si fuesen algo que ya se ha terminado en lugar de algo parado en el tiempo. Sé que puedo volver a darles sentido. En algún momento se acabará la siesta y volverá a haber luz en la habitación.
No te preocupes que llega. La motivación a veces es solamente una llamada telefónica fuera de tu horario laboral pidiéndote que hagas algo de manera muy urgente e importante. Casi siempre es algún evento que te cancela tu día libre, y suele ir seguido de volver a abrir el CV para actualizarlo, mirar tu lista de habilidades y preguntarte ¿pero yo qué quiero hacer en realidad?
Un día encontraremos esa respuesta.
¡hola! me llamo maría. durante años he escrito una newsletter que puedes leer aquí. esta es la cuarta temporada, en un lugar nuevo. si has llegado aquí por primera vez, te invito a tomar asiento: en este nido celebramos banquetes y meriendas a la luz de las cerillas.
nos vemos pronto :)
maría y moca.
estas son las películas que he visto: call me by your name (2017, Luca Guadagnino), conte d'été (1995, Eric Rohmer), estiu 1993 (2017, Carla Simón)
otros trabajos similares que me gustan mucho son Eizouken y Blue Period.







